El cigarrillo electrónico está dejando atrás la imagen que tuvo en
sus comienzos de un dispositivo muy sofisticado y ha ganado seguidores
cada vez más numerosos, como una forma efectiva para dejar de fumar, y
ya cuenta con un número considerable y creciente de estudios a su favor.
Las autoridades sanitarias de algunos países de occidente, han
declarado que aún es muy pronto para evaluar los riesgos a medio y largo
plazo de este creciente fenómeno.
Así mismo la Organización Mundial de la Salud (OMS), sigue
argumentando que la seguridad de los cigarrillos electrónicos, no cuenta
con una garantía científica.
Pero los estudios médicos y científicos sostienen cada vez en mayor
medida, que el riesgo de los cigarrillos electrónicos es sumamente
inferior a los de los cigarrillos analógicos, los cuales le causan la
muerte a más de cinco millones de personas al año alrededor del mundo,
según datos aportados por la OMS.
“Podemos considerar actualmente, y salvo estudio que demuestre lo
contrario, el cigarrillo electrónico carece de potencial cancerígeno,
contrariamente al humo del tabaco”, declara un informe realizado por la
asociación francesa de lucha contra el tabaquismo OFT frente al
ministerio de salud.

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