La Asociación de Defensores de los
Consumidores de Alternativas al Tabaco (CASAA) hace pública una
investigación llevada a cabo por la Facultad de Salud Pública de la
Universidad Drexe en la que afirma el riego mínimo para la salud.
La CASAA contó con la ayuda del profesor Igor Burstyn, un educador e investigador respetado, especializado en el ámbito de la salud ambiental y ocupacional. Además de su trabajo con la Universidad Drexel, el doctor Burstyn también disfruta de un puesto en la Universidad de Ultrecht, en Holanda, donde trabaja como profesor adjunto en el Departamento de Medicina e Instituto de Ciencias para la Evolución de Riesgos.
Regulación Adaptada al Consumidor
Siguiendo este estudio, la CASAA presentó los datos al Centro de Productos de Tabaco de la FDA para apoyar su intento de conseguir que se publique una regulación de su uso adaptada a los intereses del consumidor. Una de las quejas más habituales que los consumidores tienen sobre los cigarrillos electrónicos es que no tienen información suficiente sobre ellos.
La investigación financiada por la CASAA se vincula a la preocupación que ha despertado la participación de la industria del tabaco en la investigación de sus propios productos. Como ha publicado recientemente Vapestick.co.uk, varias revistas médicas han anunciado que ya no publicarán los resultados de aquellos estudios que hayan sido financiados por compañías tabaqueras. Tales estudios tienen el objetivo de engañar al público, según afirman los editores de la prestigiosa revista "The British Medical Journal" y sus publicaciones hermanas.
Financiada con donaciones y compuesta únicamente por voluntarios, la CASAA es un grupo creado para la defensa de los consumidores que trabaja para encontrar alternativas más seguras a la práctica de fumar. La CASAA ha descubierto que muchos de los estudios que se han hecho sobre los e-cigarrillos a lo largo de los han sido malinterpretados o totalmente ignorados.
9.000 casos
Para corregir esto, la organización pidió al doctor Burstyn que revisará más de 9.000 observaciones sobre la química de los cigarrillos electrónicos. Revisando la composición tanto de los vapores como de los líquidos, el doctor Burstyn concluyó que los riesgos que pueden suponer para la salud cualquiera de los elementos químicos encontrados en estos dispositivos eran demasiado bajos como para ser una fuente de preocupación para sus consumidores. También afirma que cualquier persona que esté cerca de un fumador y que se haya visto expuesto al vapor que emiten no sufrirá ningún tipo de problema de salud como consecuencia de ello.
El doctor Burstyn sí que expresó sus preocupaciones sobre los elementos químicos primarios que aparecen en los e-cigarrillos, propilenglicol y glicerina. Aunque ambos elementos químicos son seguros en el volumen en el que se encuentran en los cigarrillos electrónicos, el doctor Burstyn cree que se deberían realizar más pruebas para asegurarnos de que estos elementos químicos son realmente seguros. El doctor ha estudiado otros elementos químicos que han despertado cierto grado de preocupación durante los últimos años y ha descubierto que el formaldehido, nitrosaminas, metales y el etilenglicol están presentes en algunos de los modelos de cigarrillos electrónicos en una cantidad tan baja que no se detecta ningún riesgo para la salud.
Los e-cigarrillos utilizan calor para convertir una solución líquida que contiene nicotina en vapor. Los fumadores pueden comprar sus dispositivos con diversos niveles de nicotina, entre los que se incluyen e-cigarrillos sin nicotina. Carl V. Phillips, director científico de CASAA, dice que el estudio muestra que, incluso si nos ponemos en el peor caso posible, los e-cigarrillos siguen siendo más seguros que los cigarrillos de tabaco, que contienen 4.000 elementos químicos diferentes. Se ha descubierto que cincuenta de esos elementos químicos pueden causar cáncer, según ha afirmado la Sociedad Americana del Pulmón.
Otro nuevo estudio, realizado por un equipo del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Oklahoma, ha desmentido la afirmación realizada por el Centro de Control de Enfermedades (CDC) que indicaba que los e-cigarrillos suponían una salida para la gente joven. Los investigadores realizaron una encuesta en la que entrevistaron a más de 1.300 estudiantes universitarios y descubrieron que solo un 3,3 por ciento de ellos ha consumido nicotina con los e-cigarrillos. De aquellos que han probado los e-cigarrillos, solo uno ha afirmado que le llevó a fumar cigarrillos de tabaco tradicionales.
Más información, visite www.vapo.es
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